jueves, 31 de mayo de 2012

Cómo las escuelas de negocio y sus redes de Alumni se convierten en entornos de confianza para canalizar financiación hacia el emprendimiento.

Actualmente, son muchos los foros donde se apunta que España no es un lugar fácil para emprender y no sólo por los problemas para acceder a financiación, sino que a ellos se les debe sumar las rigideces de nuestro mercado laboral, los dificultosos trámites burocráticos y la no favorable normativa fiscal y contable. Adicionalmente, debemos tener en cuenta lo que el año pasado apuntaba el observatorio de Clima Emprendedor realizado por Iniciador donde se desprendía que la abrumadora mayoría de los emprendedores consultados consideraban que no se fomenta suficientemente en nuestro país la actitud emprendedora.

Una gran parte de nuestro talento emprendedor se encuentra en el entorno de nuestras “business school” cuya misión, en la mayoría de los casos, es incrementar la empleabilidad de sus propios egresados. Esto se traduce en la formación de profesionales capaces de crear empresas y organizaciones o de emplearse en ellas llegando a asumir responsabilidades directivas.

Una de las principales razones por las que las escuelas de negocio apoyan la creación y el desarrollo de una red Alumni es el alto valor que tienen para ellas sus propios antiguos alumnos. La mayoría de ellas incluyen en sus programas de formación acciones que fomentan y estimulan el desarrollo de la cultura emprendedora, potenciando la creación de actitudes positivas hacia la iniciativa empresarial, de manera que favorezcan a su red la creación de nuevas empresas.

Recientemente la CNMV describía la estructura actual de financiación de nuestros emprendedores, los cuales se apoyan mayoritariamente en un primer estadio, en la autofinanciación y cuando el proyecto se consolida es la financiación externa la que tiende a ganar protagonismo, siendo su canal básico de endeudamiento el crédito bancario. La situación actual hace que un elevado número de emprendedores encuentren serias dificultades para acceder a financiación y muy especialmente, a través de los cauces tradicionales para conseguirla, como lo son las entidades financieras e incluso a través de los principales agentes que operan en el ámbito del “capital semilla” como los del sector del capital riesgo, los fondos de inversión, etc.

Las escuelas de negocio, a través de sus redes de Alumni, se convierten en un interesante entorno de confianza para canalizar recursos financieros hacia el emprendimiento porque en ellas, conviven los dos tipos de actores esenciales para la creación de nuevos proyectos innovadores. Este tipo de entornos reúnen a una gran cantera de talento y a posibles inversores privados de carácter informal o “business angels”.

Estos inversores privados se sitúan normalmente en un entorno próximo a las empresas y emprendedores necesitados de financiación. Por tanto, uno de los mayores retos que hoy pueden tener los departamentos de Alumni es tratar de identificarles e intermediar porque la aportación económica de los “business angels” es a menudo determinante en las primeras fases de desarrollo de este tipo de proyectos startups.

Además, este tipo de centros formativos tienen también una importante labor pedagógica porque, para facilitar la financiación externa a un proyecto emprendedor, es necesario cambiar la predisposición de muchos pequeños emprendedores fomentando actitudes más abiertas respecto al gobierno corporativo y al control accionarial. Por otro lado, los departamentos de Alumni facilitarían la inversión privada, creando redes de “business angels” que agrupen inversores privados y realizando una labor de intermediación entre ofertantes y demandantes de capital articulando servicios de información, difusión, análisis y asesoramiento.

Especialmente hoy, donde las posibilidades de financiación escasean, se hace más necesario estimular este tipo de redes de inversores procedentes de los propios Alumni para que tomen protagonismo y que inyecten financiación a los emprendedores con los que comparten entorno y que reúnen herramientas de gestión, motivación y la actitud necesarias para que sean capaces de arrancar y consolidar proyectos innovadores que generen crecimiento y empleo para nuestra maltrecha economía.

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